Engañando un viernes santo
Escribo sin tratar de escribir nada que no me pertenesca. La vida se confunde en mi mente, tal vez mis dias no son asi de azules o asi de grises, tal vez no soy asi como me veo, tal vez formo parte de una oleada de palabras que me van creando, amoldando, transformando, alejando y acercando al mar, a la casa blanca, a un libro, a un pedazo de pan sobre la mesa, a una migaja de pan debajo de la mesa, a ciento cincuenta hormigas con letreros de "jamás me alejare".
La huida tiene sentido, pero huir de lo que te hace feliz es lo más triste que existe, tal vez ahora en estas paredes, bajo un techo de mimbre, el mar a cuestas, la arena sobre el cuerpo, tal vez deje de ser piedra, piedra en el bolsillo, piedra en el zapato, pisapapel, piedra brillante en gargantilla de plata pero piedra al fin al cabo, piedra que llevas cuando sonries, piedra que llevas bajo la noche, piedra que se desintegra ante un par de palabras.
Sigo pensando que quiero escribir algo que me pertenesca, un par de palabras sobre la orilla, en la punta de la lengua, palabras fritas, palabras al curry, palabras con salsa de tomate, quiero que estas palabras sean mías pero se escapan se van a la playa, regresan a esta habitacion del centro desde donde ahora escribo, observo por la ventana y escucho el ruido de los autos y la calle ahi como siempre.
Ahora abro la puerta y veo el jardin, tal vez no estoy en el mar ni en el centro, tal vez haya engatuzado a todos y ahora este riendo, haciendo el amor, cayendo, jugando, bailando, tal vez no haya dicho nada y este en silencio.
Escribo sin tratar de escribir nada que no me pertenesca. La vida se confunde en mi mente, tal vez mis dias no son asi de azules o asi de grises, tal vez no soy asi como me veo, tal vez formo parte de una oleada de palabras que me van creando, amoldando, transformando, alejando y acercando al mar, a la casa blanca, a un libro, a un pedazo de pan sobre la mesa, a una migaja de pan debajo de la mesa, a ciento cincuenta hormigas con letreros de "jamás me alejare".
La huida tiene sentido, pero huir de lo que te hace feliz es lo más triste que existe, tal vez ahora en estas paredes, bajo un techo de mimbre, el mar a cuestas, la arena sobre el cuerpo, tal vez deje de ser piedra, piedra en el bolsillo, piedra en el zapato, pisapapel, piedra brillante en gargantilla de plata pero piedra al fin al cabo, piedra que llevas cuando sonries, piedra que llevas bajo la noche, piedra que se desintegra ante un par de palabras.
Sigo pensando que quiero escribir algo que me pertenesca, un par de palabras sobre la orilla, en la punta de la lengua, palabras fritas, palabras al curry, palabras con salsa de tomate, quiero que estas palabras sean mías pero se escapan se van a la playa, regresan a esta habitacion del centro desde donde ahora escribo, observo por la ventana y escucho el ruido de los autos y la calle ahi como siempre.
Ahora abro la puerta y veo el jardin, tal vez no estoy en el mar ni en el centro, tal vez haya engatuzado a todos y ahora este riendo, haciendo el amor, cayendo, jugando, bailando, tal vez no haya dicho nada y este en silencio.

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