Transformación
(para cuando te escondas)
Caminando entre el puente y el viento, pude recordar mis pasos de antaño, cuando la cojera invadía lentamente mi verde voz, mi frente limpia aún, sin nada q esconder, sin nada, sin dolores ocultos, recordé la voz del niño cara de araña, y de su tierna mirada, sus canciones incompletas y su afición por ser odiado y sufrir, solo, como todos los lunes, el niño araña se viste para representar el diario de su vida, esconde sus otras 4 patas, para tratar de pasar desapercibido, revolotea alrededor de las luces, la gente le teme, pero en su inconciencia el niño araña quiere jugar con todos, pica de vez en cuando, mientras tratar de jugar a las escondidas o de saltar la soga, o al momento de convertirse en estatua, encantado! Te toca ahora a ti.
Fue un día de esos, en que la vida de diario, se hacia mas cálida, cuando aparecí frente a el, con mi sonrisa de quiero a todos, puedo jugar contigo? El niño araña me tomo con sus patas no cubiertas, las no escondidas, y me enseño su telaraña, sus juegos, y también me enseño el secreto de cómo enredarme y desenredarme, me escondí en su casa por un tiempo, le prepare te, jugué con el ajedrez, le cante una de mis canciones, le leí un poema tonto de aquellos q escribo, y me puse a tejer con él un rato.
Un día, decidimos de que era hora que yo partiera a ver de nuevo la luz del sol, aquella que arde, el niño araña, al despedirse me hirió en la punta del dedo, me dejo una huella, su veneno se mezclo con mi sangre, en algún momento perdí la conciencia, cuando desperté seguía en la telaraña, la vi mas hermosa que nunca, el niño araña me sonreía a lo lejos.
Me marche ese día, era martes de lluvia, no encontré el sol, aún ahora siento un poco de su veneno en mi piel, hoy me desperté y descubrí que sobre mi lado izquierdo crecía algo espectacular, sin quererlo o tal vez queriéndolo, me convertía en araña también, esperaré un tiempo más, y podré regresar a mi hogar.
Fue un día de esos, en que la vida de diario, se hacia mas cálida, cuando aparecí frente a el, con mi sonrisa de quiero a todos, puedo jugar contigo? El niño araña me tomo con sus patas no cubiertas, las no escondidas, y me enseño su telaraña, sus juegos, y también me enseño el secreto de cómo enredarme y desenredarme, me escondí en su casa por un tiempo, le prepare te, jugué con el ajedrez, le cante una de mis canciones, le leí un poema tonto de aquellos q escribo, y me puse a tejer con él un rato.
Un día, decidimos de que era hora que yo partiera a ver de nuevo la luz del sol, aquella que arde, el niño araña, al despedirse me hirió en la punta del dedo, me dejo una huella, su veneno se mezclo con mi sangre, en algún momento perdí la conciencia, cuando desperté seguía en la telaraña, la vi mas hermosa que nunca, el niño araña me sonreía a lo lejos.
Me marche ese día, era martes de lluvia, no encontré el sol, aún ahora siento un poco de su veneno en mi piel, hoy me desperté y descubrí que sobre mi lado izquierdo crecía algo espectacular, sin quererlo o tal vez queriéndolo, me convertía en araña también, esperaré un tiempo más, y podré regresar a mi hogar.

2 comments:
muy lindo tu blog!
saludos
gracias ! renata
te visitare
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